
El año arranca con la casa a cuestas como viene siendo mi vida desde que la conozco a María. No es que le eche la culpa es que nunca me había mudado tantas veces como desde que estamos juntas
En fin nos hemos mudado entre un frío siberiano y algunos copitos de nieve y hemos conocido a la autentica cuesta de enero... si, señores ahora sabemos la verdad la cuesta de enero son cuatro pisos por escalera =P
Tenemos bastante fe puesta en este año que empieza, aunque arranca medio raro, le ponemos la mejor de las ondas. Venimos durmiendo poco y bastante mal, pero en cuanto terminemos de mudar todas las cosas que fuimos acumulando el ultimo año estaremos listas para dormir hasta que el Coquito nos despierte.
La mudanza es para mejor. Y seguimos viviendo cerca de la playa y ahora tenemos la plaza en frente. Sólo falta conseguirle guarderia al enano y que las cosas se terminen de encaminar.
Vengo con el humor medio raro y no estoy segura de porque, tengo muchas ganas de estar con mi Patito y eso no siempre es posible. El cansancio y las complicaciones horarias juegan en contra, aveces los ratos juntas no son todo lo agradables que esperamos y la ansiedad me juega malas pasadas.
Y así comienza el año, confuso y con cambios como si el cambio de año alfin trajera cambios reales y consistentes... veremos que nos deparan los siguientes meses